SANTA ÁGUEDA MÁGUEDA

He lamentado profundamente no conocer a ninguno de mis dos abuelos. Mi madre me decía que mi abuelo,, Clemente Vázquez Fernández, era muy de broma. Le encantaba estar de ronda, cantar coplas, gastar bromas y divertirse sanamente con su primo y mejor amigo, el Tío Eustasio.

Mi abuelo le enseño a mi madre las coplas a Santa Águeda. Aquellas que cantaban las mozas al bajar de la explanada de la peña o ese día en la plaza. Coplas que mi abuelo debió recoger de las generaciones que le precedían.

Desde mi habitación oía cantar a mi madre algunas de estas coplas a Santa Águeda que a mi me parecían simples.

En 1970 aproximadamente, cuando vivía la Tía María Luz en el Ayuntamiento, mato un cochino en la casa donde vive actualmente. Yo acudí junto a los otros chicos de la familia a comer la fritanga. Entre las mujeres que realizaban la matanza estaba la Tía Estrella. No paraba de cantar canciones para entretenernos. De pronto empezó a cantar algunas coplas que yo había oído a mi madre:

Santa Águeda, Santa Águeda
hoy es Santa Águeda,
Santa Águeda, Santa Águeda
linda mujer.

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