Receta: Bizcocho de limón de la Pascuala

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Hoy quiero compartir una receta muy tradicional, que seguro conocéis en la mayoría de las casas y que yo la aprendí de mi abuela Pascuala. Todavía tengo que sonsacarla alguna receta que no tengo del todo clara, pero de ella aprendí desde muy pequeño muchos trucos de cocina y recetas que me han valido de mucho y que espero transmitir yo a mis hijos.

Es la receta tradicional del bizcocho de limón que bien puede servir como base de una tarta, para hacer magdalenas, hornazos… ¡o para comerse la masa cruda como hacía yo! La receta para un molde de 30cm es muy sencilla:

  • 3 huevos
  • Harina
  • Levadura (un sobre de royal)
  • Azúcar
  • Aceite (de girasol a poder ser)
  • Yogur de limón
  • 1 Limón

Todos estos ingredientes los tenemos en casa la mayoría de nosotros, así como los utensilios necesarios, por lo que vamos al lío:

El molde

Una vez la mezcla esté homogénea y sin grumos, untamos el molde con un poco de aceite y de harina para su mejor desmoldado. Hoy en día con los moldes de silicona es muy sencillo. Si utiliza un molde metálico tradicional, te aconsejo que lo recubras antes con papel de aluminio o encerado para horno. En el primer caso es aconsejable untarlo de aceite (o margarina-mantequilla, como desees) pero si usas papel encerado no sería necesario. Es importante que la masa ocupe no más de la mitad de la altura del molde, y si en el primer paso hemos montado las claras por separado, mejor dejar libres 2 tercios del molde.

Estas proporciones son válidas tanto para moldes de bizcocho, ya sean redondos o cuadrados, o magdalenas. Si aprovechamos para hacer hornazos de semana Santa, hemos de procurar que la masa no llegue a la mitad del huevo o los huevos que pongamos dentro del molde. Os recuerdo que estos los tenéis que poner crudos, ya se cuecen solos en el horno. Si los metéis cocidos, puede que salgan unas bonitas pelotas de frontón incomibles.

La cocción

Doy por supuesto que has leido toda la receta antes d eponerte a ella, así que enciende el horno con antelación suficiente para que en el momento de meter el molde con la masa ya haya alcanzado una temperatura de entre 180-200º C. En los hornos electricos de hoy en día es mucho más fácil ponerlos en temperatura y mantenerla constante. En los hornos de gas, os recomiendo encenderlo a máxima potencia, solo la parte de abajo, unos 10 minutos antes de meter la masa y bajar la potencia a la mitad una vez dentro en la bandeja de mitad del horno. En los modernos podéis utilizar la función de circulación de aire a temperatura  de 160-170º C con la parte de arriba y abajo a la vez.

El tiempo puede variar dependiendo del grosor de la maza y el diámetro del molde: unas magdalenas necesitarán menos tiempo que un bizcocho o una base para tarta, por ejemplo. Sabréis cuando está hecho si la temperatura ha sido la correcta y constante y la parte superior tiene ese tono marrón claro tan bonito. Lo que si es importante, sobre todo con la levadura química, es dejar que se atempere dentro del horno una vez finalizado el tiempo de cocción, ya que si no corréis el riesgo de obtener un volcán en lugar de una bonita montaña, cuanto más diámetro tenga el molde, más riesgo de que se hunda en el centro. Es muy tentador meterle mano calentito, pero hay que aguantar un poco.

La presentación

Como os he dicho, esta misma receta con pequeñas variaciones es válida para múltiples fines: bizcocho, tarta, hornazos, magdalenas, tortas de limón… En cada una tendremos que atender los diferentes factores, como el tipo o tamaño de molde, para los tiempos de cocción correctos. También podemos variar el sabor, por ejemplo:

  • Utilizando yogures de distintos sabores: naranja, fresa, vainilla… y sustituyendo la ralladura de limón por naranja, pulpa de fresa, esencia de vainilla, etc…
  • Podemos añadir media medida (recuerda que una medida es 1 vaso de yogur) de nata para montar a la masa para que salga más esponjoso.
  • Para las magdalenas o las tortas podemos añadir azúcar granulada a la masa por encima antes de meterlo en el horno.
  • El bizcocho, una vez frío, podemos cubrirlo de azúcar glasé o canela (o ambas cosas). También podemos cortarlo en capas y rellenarlo con mermelada.
  • Para los hornazos, podemos cubrirlo con anisetes de colores.

Todo esto y mucho más, hasta donde llegue la imaginación o posibilidades de cada uno, pero recuerda que en la mayoría de las ocasiones, menos es más.

Variaciones

Como bien habéis leído, podemos cambiarle el sabor a nuestro bizcocho si respetamos las proporciones. Si optamos por sabores mas exóticos, podemos sustituir el yogur por uno natural azucarado, para que mantenga la textura, y si lo queremos de anís, por ejemplo, añadir media medida de anís dulce y unos cuantos anises en grano a la masa.

Si eres un fanático del chocolate, puede usar un yogur o postre de crema de chocolate y unas pepitas. Incluso te puedes atrever a preparar un híbrido: una vez mezclada la masa, separa una parte y mézclala con un poco de cacao a la taza, bien en polvo o líquido, pero a temperatura ambiente. Una vez ya tengas las 2 masas por separado, añade la principal al molde, de la que tengas mayor cantidad. Después, añade la otra poco a poco en círculos o haciendo formas pero evitando que las 2 masas se mezclen. Una vez vertido, te puedes ayudar con la punta de un cuchillo para terminar de hacer la forma deseada y así tendrás un bizcocho de 2 colores.

Si tenéis alguna receta que queráis compartir con el resto del pueblo ¡y del mundo!, no dudéis en enviárnoslo a villarvivo@gmail.com . Lo importante es que no se pierdan nuestros recuerdos y tradiciones.

La Masa

  1. En un bol, barreño o cualquier recipiente de unos 3L (para tener espacio de sobra para amasar) ponemos el contenido de los 3 huevos y los batimos. Si deseas un bizcocho más esponjoso, puede batir las claras por separado al punto de nieve primero y luego seguimos añadiendo ingredientes. No te aconsejo esto para magdalenas, hornazos u otras finalidades, ya que desvirtúa el acabado final. También te aconsejo que si haces esto, utilices un molde mayor para que haya sitio suficiente cuando crezca, pero esto te lo cuento luego.
  2. Añadimos el yogur de limón a los huevos. Es importante hacerlo en este momento ya que usaremos el recipiente para tomar las medidas siguientes.
  3. Con el recipiente del yogur (lo limpiamos y secamos), añadimos 2 medidas de azúcar y seguimos mezclando.
  4. Ahora con el mismo recipiente, añadimos medio de aceite, a ser posible de girasol para que no aporte sabor al bizcocho. En repostería, cuanto más neutro el sabor de su grasa, mejor.
  5. Rallamos el limón y añadimos la relladura a la mezcla. Si deseas darle un toque más intenso, puedes añadir una gotas de su jugo
  6. Por último, añadimos 3 medidas del vaso de yogur de harina, junto con el sobre de levadura, muy despacito para ir mezclando si que se hagan grumos. Es importe mezclarlo a mano, o si disponemos de una amasadora eléctrica también podemos usarla, pero no os aconsejo hacerlo con la batidora como hacen algunas personas, ya que la masa no queda tan esponjosa.

El molde

Una vez la mezcla esté homogénea y sin grumos, untamos el molde con un poco de aceite y de harina para su mejor desmoldado. Hoy en día con los moldes de silicona es muy sencillo. Si utiliza un molde metálico tradicional, te aconsejo que lo recubras antes con papel de aluminio o encerado para horno. En el primer caso es aconsejable untarlo de aceite (o margarina-mantequilla, como desees) pero si usas papel encerado no sería necesario. Es importante que la masa ocupe no más de la mitad de la altura del molde, y si en el primer paso hemos montado las claras por separado, mejor dejar libres 2 tercios del molde.

Estas proporciones son válidas tanto para moldes de bizcocho, ya sean redondos o cuadrados, o magdalenas. Si aprovechamos para hacer hornazos de semana Santa, hemos de procurar que la masa no llegue a la mitad del huevo o los huevos que pongamos dentro del molde. Os recuerdo que estos los tenéis que poner crudos, ya se cuecen solos en el horno. Si los metéis cocidos, puede que salgan unas bonitas pelotas de frontón incomibles.

La cocción

Doy por supuesto que has leido toda la receta antes d eponerte a ella, así que enciende el horno con antelación suficiente para que en el momento de meter el molde con la masa ya haya alcanzado una temperatura de entre 180-200º C. En los hornos electricos de hoy en día es mucho más fácil ponerlos en temperatura y mantenerla constante. En los hornos de gas, os recomiendo encenderlo a máxima potencia, solo la parte de abajo, unos 10 minutos antes de meter la masa y bajar la potencia a la mitad una vez dentro en la bandeja de mitad del horno. En los modernos podéis utilizar la función de circulación de aire a temperatura  de 160-170º C con la parte de arriba y abajo a la vez.

El tiempo puede variar dependiendo del grosor de la maza y el diámetro del molde: unas magdalenas necesitarán menos tiempo que un bizcocho o una base para tarta, por ejemplo. Sabréis cuando está hecho si la temperatura ha sido la correcta y constante y la parte superior tiene ese tono marrón claro tan bonito. Lo que si es importante, sobre todo con la levadura química, es dejar que se atempere dentro del horno una vez finalizado el tiempo de cocción, ya que si no corréis el riesgo de obtener un volcán en lugar de una bonita montaña, cuanto más diámetro tenga el molde, más riesgo de que se hunda en el centro. Es muy tentador meterle mano calentito, pero hay que aguantar un poco.

La presentación

Como os he dicho, esta misma receta con pequeñas variaciones es válida para múltiples fines: bizcocho, tarta, hornazos, magdalenas, tortas de limón… En cada una tendremos que atender los diferentes factores, como el tipo o tamaño de molde, para los tiempos de cocción correctos. También podemos variar el sabor, por ejemplo:

  • Utilizando yogures de distintos sabores: naranja, fresa, vainilla… y sustituyendo la ralladura de limón por naranja, pulpa de fresa, esencia de vainilla, etc…
  • Podemos añadir media medida (recuerda que una medida es 1 vaso de yogur) de nata para montar a la masa para que salga más esponjoso.
  • Para las magdalenas o las tortas podemos añadir azúcar granulada a la masa por encima antes de meterlo en el horno.
  • El bizcocho, una vez frío, podemos cubrirlo de azúcar glasé o canela (o ambas cosas). También podemos cortarlo en capas y rellenarlo con mermelada.
  • Para los hornazos, podemos cubrirlo con anisetes de colores.

Todo esto y mucho más, hasta donde llegue la imaginación o posibilidades de cada uno, pero recuerda que en la mayoría de las ocasiones, menos es más.

Variaciones

Como bien habéis leído, podemos cambiarle el sabor a nuestro bizcocho si respetamos las proporciones. Si optamos por sabores mas exóticos, podemos sustituir el yogur por uno natural azucarado, para que mantenga la textura, y si lo queremos de anís, por ejemplo, añadir media medida de anís dulce y unos cuantos anises en grano a la masa.

Si eres un fanático del chocolate, puede usar un yogur o postre de crema de chocolate y unas pepitas. Incluso te puedes atrever a preparar un híbrido: una vez mezclada la masa, separa una parte y mézclala con un poco de cacao a la taza, bien en polvo o líquido, pero a temperatura ambiente. Una vez ya tengas las 2 masas por separado, añade la principal al molde, de la que tengas mayor cantidad. Después, añade la otra poco a poco en círculos o haciendo formas pero evitando que las 2 masas se mezclen. Una vez vertido, te puedes ayudar con la punta de un cuchillo para terminar de hacer la forma deseada y así tendrás un bizcocho de 2 colores.

Si tenéis alguna receta que queráis compartir con el resto del pueblo ¡y del mundo!, no dudéis en enviárnoslo a villarvivo@gmail.com . Lo importante es que no se pierdan nuestros recuerdos y tradiciones.

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