Cuento de Navidad en Villar

Posiblemente cuando se tienen 51 años es difícil mantener la misma ilusión por la Navidad que cuando eres niño o joven. Quizás, los que hemos intentado contagiar el espíritu navideño a futuras generaciones, se prolonga esta ilusión. Pero poco a poco va mermando.

Angel anunciaciónMi amigo Regino Mateo me había hablado de Artabán. El cuarto Rey Mago, que era andaluz, de Tartesos. Salió para adorar a Jesús pero en el camino utilizó sus presentes para ayudar a los necesitados y liberar a cautivos. El Rey Mago Artabán nunca alcanzó a sus otros tres compañeros. Cuando llego a Jerusalén, Jesús colgaba de una cruz. Artabán lloró por haber llegado tarde, pero Jesús le señaló que no había llegado tarde, al contrario había visto a Jesús antes que los otros magos, Le había visto en los pobres, en los esclavos y le había reconocido entre ellos.

Dicen que Artabán traía los regalos cuando podía. Antes de la noche del cinco de Enero. Yo, el pasado 10 de Diciembre sentí algo. Me levante de la cama temprano sobresaltado, descalzo y en pijama subí las escaleras de mi estudio. Cuando vi sobre la mesa la silueta del ángel de Merinero para el nacimiento supe que Artabán había estado allí. Me acerqué, le giré sobre su torno de ceramista, disfruté de su policromía, su expresión, sus querubines. Con el ángel volvió a mi esa ilusión por la Navidad. Gracias Artabán, Rey Mago del Sur de España por esos dos regalos tan estupendos.

Esa tarde con Sonia Rincón acabamos el Belén de Villar del Ayuntamiento para contagiar esa ilusión por la Navidad a nuestros vecinos.

Solo me queda desear que Melchor, Gaspar, Baltasar o Artabán traigan muchas cosas a los villareños, pero sobre todo poder ser felices con alguien, con algo.

Mariano Rivera

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